Mi querida amiga Decia
quedó con la curiosidad acerca de que cuando voy al médico voy donde una
pediatra. Obviamente no soy tan jovencito lol! La historia es un poco
larga, pero al que le interese, que lea esta nota....
Hace mucho, en una exposición en el Museo Bellapart, una de las joyas que nos ha legado el mecenazgo privado, me encontré con mi querido amigo el Dr. Acra, uno de los pediatras más reputados del país. El me dijo esa noche que una de sus hijas, Patricia, recién había llegado de Estados Unidos, y que cuando yo tuviera hijos, fuera donde ella. Pasó el tiempo y Dios me concedió dos preciosos regalos! Recordando la recomendación de mi querido amigo, a la primera oportunidad llevé a mis chicos donde Patricia. Ella se había especializado en uno de los mejores centros, en Cleveland y su nivel de profesionalismo, aparte de su dulzura y simpatía, me confirmaron que iba a ser la doctora de mis hijos..... Yo no me imaginaba que en los primeros años de mis niños, iba a visitar tantas veces ese consultorio! Ya yo era amigo de la familia, incluso su hermana Carolina, tan bella y dulce como Patricia, había sido modelo para varias pinturas que exhibí a finales de los 90's!
Para no alargar la historia, en una ocasión que llevé a uno de mis hijos a la pediatra, yo estaba un poco afectado de mi garganta, y cuando nos saludamos, le dije a Patricia que me dolía la garganta, y ella sin mediar palabras, me sentó, me dijo abre la boca y me chequeó. Luego me explicó qué yo tenía y me hizo una receta. Cuando le pregunté cuánto tenía que pagarle, con una sonrisa amable me dijo que absolutamente nada!!! Desde entonces la adopté como mi pediatra y aunque yo casi la doblo en edad, soy uno de sus niños jajajajaja!!!!!!
A ella le agradecemos que Dios la ha usado montones de veces, incluso en una ocasión que el varón estuvo al borde de la muerte hace varios años. Cuando ella diagnosticó lo que tenía, nos dijo que oráramos al Señor, y Dios la guió y le dio sabiduría para dar el tratamiento de urgencia adecuado que salvó la vida a nuestro hijo.
Aunque al crecer ya los chicos casi no se enferman gracias a Dios y son escasas las visitas, siempre recuerdo con todo mi afecto a esa maravillosa doctora, de una familia de médicos excepcionales, que sirven con verdadera vocación de servicio y amor al prójimo!
Bueno querida Decia, espero haber satisfecho tu curiosidad!!!
Hace mucho, en una exposición en el Museo Bellapart, una de las joyas que nos ha legado el mecenazgo privado, me encontré con mi querido amigo el Dr. Acra, uno de los pediatras más reputados del país. El me dijo esa noche que una de sus hijas, Patricia, recién había llegado de Estados Unidos, y que cuando yo tuviera hijos, fuera donde ella. Pasó el tiempo y Dios me concedió dos preciosos regalos! Recordando la recomendación de mi querido amigo, a la primera oportunidad llevé a mis chicos donde Patricia. Ella se había especializado en uno de los mejores centros, en Cleveland y su nivel de profesionalismo, aparte de su dulzura y simpatía, me confirmaron que iba a ser la doctora de mis hijos..... Yo no me imaginaba que en los primeros años de mis niños, iba a visitar tantas veces ese consultorio! Ya yo era amigo de la familia, incluso su hermana Carolina, tan bella y dulce como Patricia, había sido modelo para varias pinturas que exhibí a finales de los 90's!
Para no alargar la historia, en una ocasión que llevé a uno de mis hijos a la pediatra, yo estaba un poco afectado de mi garganta, y cuando nos saludamos, le dije a Patricia que me dolía la garganta, y ella sin mediar palabras, me sentó, me dijo abre la boca y me chequeó. Luego me explicó qué yo tenía y me hizo una receta. Cuando le pregunté cuánto tenía que pagarle, con una sonrisa amable me dijo que absolutamente nada!!! Desde entonces la adopté como mi pediatra y aunque yo casi la doblo en edad, soy uno de sus niños jajajajaja!!!!!!
A ella le agradecemos que Dios la ha usado montones de veces, incluso en una ocasión que el varón estuvo al borde de la muerte hace varios años. Cuando ella diagnosticó lo que tenía, nos dijo que oráramos al Señor, y Dios la guió y le dio sabiduría para dar el tratamiento de urgencia adecuado que salvó la vida a nuestro hijo.
Aunque al crecer ya los chicos casi no se enferman gracias a Dios y son escasas las visitas, siempre recuerdo con todo mi afecto a esa maravillosa doctora, de una familia de médicos excepcionales, que sirven con verdadera vocación de servicio y amor al prójimo!
Bueno querida Decia, espero haber satisfecho tu curiosidad!!!
Jajjaja Quillo, me acuerdo de esto ajajaj!
ResponderEliminarLa verdad es una hermosa anecdota :)
Un abrazo!